Numismática en tiempos de la pandemia del 2020

Jorge V. Vargas Carmiol

Cuando empezamos a hablar de la pandemia que está afectando a la humanidad,
surgen dos palabras que tienden a confundirse entre sí, el COVID-19 que es el
nombre que se le asigna a la enfermedad producida por el virus, mientras que el
SARS-CoV-2 se refiere al agente etiológico, es decir al virus parásito que produce
la enfermedad en cuestión (Cuenca-Pardo, y otros, 2020).

El SARS-COV-2 es un parásito que pertenece a un grupo de virus envueltos (en
su estado infectante están envueltos por una membrana celular) conocidos como
Coronavirus, este nombre procede de su imagen cuando se pueden observar a
un microscopio electrónico, debido a que se aprecian como una corona con
puntas. Estos virus afectan a varias especies de animales y a humanos (Aragón-
Nogales, Vargas-Almanza, & Miranda-Novales, 2019) (Quesada Musa, Fung
Fallas, & Medina Correas, 2020).

En 2003 hubo una pandemia por un Coronavirus que produjo un Síndrome
Agudo Respiratorio Severo (SARS), considerándose la primera nueva
enfermedad infecciosa del siglo XXI, entonces las iniciales de esta enfermedad se
unieron a las iniciales de Corona Virus (CoV), denominándose al virus de 2003

SARS-CoV. Este nuevo virus descubierto en 2019 es genéticamente muy similar
al SARS-CoV, y por esa razón se le llama SARS-CoV-2 (Gorbalenya, y otros,
2020).

Dr. Jorge Vargas Carmiol en el laboratorio clínico en Costa Rica.

El nombre de la enfermedad COVID-19, proviene de instrucciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), dadas como producto de
conversaciones con la Organización Mundial de Sanidad Animal y la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO,
por sus siglas en inglés). Para disminuir la posibilidad de ofensas con el uso
del nombre en: Comercio, Viajes, Turismo, Bienestar animal, Grupos culturales,
sociales, nacionales, regionales, profesionales o étnicos (WHO, 2020).
Entonces el nombre le fue asignado a la enfermedad el 11 de febrero del 2020 y
significa por sus siglas en inglés: Enfermedad (Disease) producida por el virus
(VI) Corona (CO), descubierta en 2019(-19), COVID-19 (Ghebreyesus, 2020).
Con respecto al proceso de infección de la enfermedad debemos aclarar algunos
conceptos básicos. Cuando el virus ingresa en el organismo de una persona,
esta persona se infecta, ahora una persona infectada puede no sentir ningún
tipo de malestar siguiendo su vida normal sin ningún inconveniente, estas
personas infectadas pero sin malestares de ningún tipo se conocen como
portadores, y pueden transmitir el virus a otras personas las cuales se pueden
infectar; inclusive el virus puede abandonar el organismo de un portador sin que

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haya sentido ningún malestar; ahora, eventualmente un portador puede sufrir
alguno o varios síntomas, inclusive algunos muy graves, entonces esta persona
está enferma, y puede transmitir el virus a otras personas las cuales se pueden
infectar también (OMS, 2020).
En cuanto a posibles infecciones en mascotas, se ha detectado el virus en:
perros, gatos, cricetos (“hámsteres”); así como en tigres y leones de zoológicos, y
en visones de granja; en estudios experimentales ha sido posible infectar:
hurones, gatos y perros. No ha sido posible replicar el virus en cerdos, gallinas
y patos. No obstante, en general se ha determinado que el componente de
transmisión animal humano es en realidad poco significativo por ahora
(Centro de coordinación de alertas y emergencias sanitarias, 2020).
La principal vía de transmisión del virus se da a partir de contacto directo con
pequeñísimas gotas de secreciones respiratorias o inclusive saliva, que pueden
viajar hasta 2 metros en el aire de un ser humano infectado a otro, también las
manos se pueden contaminar con estas secreciones y contagiar al tocar boca,
nariz u ojos. Se ha detectado el virus en orina y heces de personas enfermas,
pero no se ha podido demostrar aún transmisión por este medio (Centro de
coordinación de alertas y emergencias sanitarias, 2020) (OMS, 2020).
Otra forma posible de contagio es a través de fómites, es decir, por medio de
estructuras inanimadas como superficies, tales como paredes, mesas, estantes,

MONEDA ACTUAL DE COSTA RICA

puertas, etc., u objetos como son llaves, monedas, billetes, bolígrafos, juguetes,
etc., que pueden entrar en contacto con estas secreciones de personas
infectadas, estos fómites entran a su vez en contacto con las manos o
directamente con boca, nariz u ojos (OMS, 2020).
Entre los materiales de estos fómites, se ha podido detectar el virus SARS-CoV-
2 a una temperatura entre 21 y 23 ºC (con un 40% de humedad relativa) en
cobre 4 durante horas, cartón 24 horas, acero inoxidable 48 horas, y plástico
hasta 72 horas. Además, se ha encontrado (con un 60% de humedad relativa)
en madera, ropa o vidrio hasta 24 a 48 horas y en acero inoxidable, billetes y
mascarillas quirúrgicas hasta 4 días (Centro de coordinación de alertas y
emergencias sanitarias, 2020). Como se puede apreciar el material donde
menos se mantiene detectable el virus es el cobre, esto se debe a una propiedad
de algunos metales conocida como acción oligodinámica de los metales pesados.
La acción oligodinámica de los metales pesados es un fenómeno descrito en 1893
por Carlos Naegueli (Naegeli, 1893), el cual consiste en el efecto tóxico que
ejercen algunos metales tales como mercurio, plata, cobre, plomo, zinc, oro, y
otros, aún en concentraciones ínfimas, sobre las bacterias (Shrestha, Raj Joshi,
Gopali, & Piya, 2009).
A pesar de las pruebas que se han efectuado con varios metales, el cobre
generalmente brinda mejor rendimiento inclusive que la plata (Shrestha, Raj
Joshi, Gopali, & Piya, 2009)

Dr. Jorge Vargas Carmiol en el laboratorio clínico en Costa Rica.

Las propiedades antibacterianas han sido demostradas para el cobre por ejemplo
donde se ha establecido su capacidad de eliminar a partir de superficies
constituidas por este metal el 99% de algunas bacterias tales como: Staphylococcus
aureus, Escherichia coli O157:H7, Pseudomonas aeruginosa, Enterobacter aerogenes, Listeria
monocytogenes, Salmonella sp., entérica, Campylobacter jejuni, Legionella pneumophila,
Clostridium difficile, Mycobacterium tuberculosis (Prado, Vidal, & Durán , 2012).
Se han probado aleaciones de bronce con un 80% de cobre, brindando buenos
resultados en un lapso mayor, según los análisis, inclusive con un 58% al 70%
de cobre en la aleación, la actividad oligodinámica es significativa (Prado, Vidal,
& Durán , 2012) (Karpanen, y otros, 2012).
Asimismo, el cobre ha demostrado su capacidad antiviral en virus tales como el
VIH (Borkow, Lara, Covington, Nyamathi, & Gabbay, 2008) y el virus Influenza
A (Prado, Vidal, & Durán , 2012), lo interesante de este aspecto es el hecho de
que entre los mecanismos que se han demostrado mediante los cuales el cobre
actúa sobre estos virus, es dañando la membrana que los envuelve, misma que
presenta características comunes a todos los virus envueltos en una membrana,
de esto se deduce que esta actividad oligodinámica del cobre es la causa de que
el Coronavirus SARS-Cov-2 causante del COVID-19, sea detectable tan solo
durante 4 horas en superficies de cobre.

Además, el cobre también ha demostrado su efectividad destruyendo mediante
muerte por contacto hongos patógenos como Candida albicans (Quaranta, y otros,
2011).
Se han desarrollado estudios comparativos en varios hospitales intercambiando
por cobre o aleaciones de cobre y zinc, estructuras como pomos de puertas,
asientos de inodoro, tapas de inodoro, superficies de mesas entre otros, que
usualmente son construidos por materiales tradicionales como plástico, acero,
aluminio y cromo, demostrándose un excelente efecto bactericida del cobre en
proporciones de efectividad que alcanzan porcentajes de 63% al 71 % inclusive
(Karpanen, y otros, 2012) (Marais, Mehtar, & Chalkley, 2010) (Mikolay, y otros,
2010).
Es por lo anteriormente expuesto que desde el seno de la Asociación
Numismática Costarricense recomendamos como una acción de Salud Pública,
que las monedas que se fabriquen en adelante estén constituidas por cobre o
sus aleaciones tales como bronce, latón o cuproníquel, para minimizar su
función como fómites en los ciclos de transmisión de las diferentes parasitosis
dadas por virus, bacterias u hongos que afectan a la humanidad.

MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN NUMISMÁTICA DE COSTA RICA

Referencias
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Centro de coordinación de alertas y emergencias sanitarias. (2020). Información Científica-Técnica,
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